Ecuador se consolida como uno de los mercados más dinámicos de la región para los autos eléctricos. Según cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI) recogidas en el catastro tributario vehicular, en el primer semestre de 2026 se matricularon 5,509 vehículos 100% eléctricos en el país, casi cuatro veces más que las 1,394 unidades registradas en el mismo periodo de 2025 (+295%). En la categoría específica de automóviles, el salto fue aún mayor: +612% interanual.
La Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (AEADE) confirma la tendencia con una metodología distinta: 5,457 unidades eléctricas vendidas en el semestre, un crecimiento de 260.9% frente a las 1,512 del año anterior. BYD lidera ese segmento con 2,184 unidades (+151.3%). El mercado automotor ecuatoriano en su conjunto también vivió su mejor primer semestre de la historia, con 78,185 vehículos nuevos comercializados (+41.4%), y los vehículos electrificados —eléctricos más híbridos— ya representan una cuarta parte de esas ventas.
Un salto impulsado por incentivos fiscales concretos
Detrás del crecimiento hay una política pública clara: el SRI mantiene para los autos eléctricos la exoneración total del Impuesto a la Propiedad de Vehículos, la exención de las tasas del SPPAT (el seguro obligatorio contra accidentes de tránsito) y un pago único de apenas 10 dólares en tasas ante la Agencia Nacional de Tránsito, en lugar de los trámites y cargos habituales para vehículos a combustión. Es el mismo tipo de palanca que ya demostró funcionar en Colombia, donde los incentivos tributarios llevaron la penetración de electrificados a 44% de las ventas totales en el primer semestre, muy por encima del resto de la región.
Qué significa para Perú
El contraste es útil para dimensionar el mercado peruano. Mientras en Ecuador los eléctricos puros casi se cuadruplicaron y en Colombia representan casi la mitad del mercado, en Perú la Asociación Automotriz del Perú (AAP) reportó hace pocos días un crecimiento de 86% en electrificados durante el primer semestre —una cifra positiva, pero que todavía equivale a apenas 6% de penetración, según reconoció la propia AAP al señalar la falta de una estrategia nacional de electromovilidad y de incentivos económicos comparables a los de sus vecinos.
El caso ecuatoriano refuerza un patrón que ya se repite en Colombia y, en menor medida, en Chile y México: cuando existen señales fiscales claras —menos impuestos, trámites más simples, exoneraciones directas— la demanda por autos eléctricos responde con rapidez. Para el comprador peruano que hoy evalúa dar el salto, la ecuación sigue dependiendo más del ahorro operativo (hasta 80% menos en costo por kilómetro frente a la gasolina) y de la disponibilidad de puntos de carga cercanos que de un incentivo tributario que, por ahora, no existe.
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Fuentes: Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (AEADE) y Servicio de Rentas Internas (SRI), primer semestre 2026.

